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¿Tengo que pedir aval si voy a rentar mi propiedad?

Si llegaras de otro país, muchas de las costumbres mexicanas te parecerían extrañas. Entre ellas, el aval, un elemento presente en todos los contratos de renta de departamentos y casas en la ciudad de Puebla y quizá en todo México.

Es la misma figura de “chivo expiatorio” que un fiador de los que se utilizan durante el Buen Fin: compras algo a crédito, lo llevas para que firme y se compromete a pagar, si tú no lo haces. Incluso hasta pone la escritura de su casa o factura de su coche como garantía.

¡Qué desconfiados!, ¿verdad? Sobre todo, cuando en internet puedes consultar el historial de una persona para saber si es un buen pagador o todas las personas que se dedican a cobranza lo tienen en la mira.

El problema es que nada en la vida es fácil, porque revisar su historial o contratar a uno de los servicios que lo hacen por ti (incluso averiguan cuáles son sus ingresos mensuales), no te garantiza una relación de ensueño con tu arrendatario.

Ni siquiera el aval. Porque para obligarlo a pagar (si no lo hace por su buena voluntad), entras en un proceso legal que toma mucho tiempo y dinero, que es lo que menos quieres gastar.

Y mientras dura el litigio, la persona vive en tu casa o departamento sin pagar renta, no te permite rentarlo a alguien más y todo se traduce en pérdidas.

Entonces, ¿cuál es la solución más eficaz? Aunque no lo creas, dejar las cosas por la paz. Si no te paga la renta, acordar n cobrarle si deja el inmueble en cierto plazo de tiempo.

¿Y el aval? Bueno, puede servirte como una “amenaza” contra los arrendatarios nuevos o que no saben, y claro como un recurso cuando las cosas se ponen muy difíciles con esos personajes que buscan cualquier pretexto para no pagar renta. Ya sabes, de esos que casi no hay en la ciudad.

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